Seis de agosto de 2016. Ni un respiro para propios y ajenos, Paula Pareto ganaba, nada más y nada menos, que la primera medalla dorada para Argentina. Y más increíble y gigante se volvía esta conquista teniendo en cuenta que venía de ser campeona mundial el año anterior en Astana, Rusia, y que no tenía nada más por ganar. “Tú lo has ganado todo”, como se dice popularmente en el fútbol.

A cuatro años de ese imborrable y emocionante momento, Laura Martinel, la entrenadora de Paula Pareto -que está en Santa Teresita entrenando con el equipo femenino- recordó en AAD lo que significó ese instante bisagra para el deporte argentino ya que fue la primera mujer en la historia en ganar una medalla dorada en Juegos Olímpicos.

“En estos días estamos con mucha nostalgia y se nos vienen a la cabeza muchos momentos lindos”, arrancó la charla la ex judoca de la Selección. Y aunque pareciera que todo salió perfecto por el favorable desenlace, Martinel, a modo de confidencia, contó que el arranque de la competencia fue algo trunco…

“Tuvimos problemas con judogi: ella se había hecho uno que tenía su nombre, pero no se lo dejaban usar. Nos pusimos todos muy nerviosos porque tuvimos que mandar a buscar uno de repuesto a la Villa Olímpica y la primera pelea la hizo con un judogi de la organización que era gigante”, comentó. Por suerte, todo eso quedó atrás y la energía positiva fue fluyendo, acomodando los planetas en favor de Pau.

Una vez superado ese obstáculo, todo fue súper positivo: “Iban pasando las peleas y todo se dio muy bien, ganaba y yo me iba poniendo cada vez más nerviosa. Pero eran nervios de los buenos, ¿viste?… Esos nervios que te dan la confianza de que va a salir todo bien, lo presentía”.

Y llegado el combate final, no había más lugar para las palabras. Martinel admite que no se acuerda qué fue lo que le dijo a Paula antes de lanzarse al tatami, porque ella tiene sus propios rituales. “Generalmente ella hace unas respiraciones y se concentra, yo soy más de dar indicaciones tácticas sobre el combate, pero antes del torneo incluso; en esos momentos de tanta tensión ya no queda nada para decir ni para hacer, ella sabe”, explicó la entrenadora que se emocionó a todo el país tras fundirse en un abrazo eterno luego de que Pareto le ganara en la categoría de los 48kg a la coreana Bokyeong Jeong.

Cada deportista vive los torneos de manera muy particular. Y para la dupla Pareto-Martinel fue favorable que el calendario olímpico tuviera al judo entre los primeros días. “Fuimos cuatro días antes para relajarnos, entramos a la Villa sobre la hora la verdad. La situación competitiva es muy estresante así que haber competido sobre el comienzo de los Juegos fue un alivio”.

Hoy en día a Paula la conocen todos, la requieren en todos lados y su vida tomó un giro de 180°. Pero… ¿qué le queda a las y los entrenadores? también se llevan su mérito y su parte por el papel importantísimo que cumplen en la vida de quienes forman día a día.

Así lo ve la medallista de La Habana 1991: ”Para mí, fue algo hermoso, sobre todo ver que todo lo que planificás y pensás, se cumple y es posible. Le dije en 2012 que iba a ser campeona olimpica y no me creía, le parecía una locura, nos pusimos a trabajar y todo se fue haciendo realidad. Siempre confié en ella y supe que podía llegar a lograrlo”.

Entre tanta incertidumbre y angustia por el coronavirus, sí se puede sacar algo positivo de esta pandemia: Río 2016 queda un año más en nuestra memoria. “Sigue el reinado, ja (risas). Es algo que nunca pasó, pero nosotras ya estamos pensando en Tokio”, cerró.

El seleccionado se encuentra entrenando en Santa Teresita, localidad de la Costa argentina que sí tiene permitidos los entrenamientos.